Con esta entrada de blog he querido aportar mi pequeño grano de arena a ese cúmulo de útiles publicaciones del tipo Cómo arruinar una empresa en 10 días, Cómo perder a un cliente en seis pasos o el Manual definitivo para el fracaso empresarial.

Dado que este tipo de publicaciones cuentan con una alta demanda y un gran nivel de éxito en el seguimiento literal de sus consejos, un pequeño impulso en este sentido en el sector de los servicios de traducción no vendrá nada mal.

Te presento a continuación mis propuestas para empeorar de forma definitiva la calidad de las traducciones que encargas a tus proveedores externos en cinco cómodos pasos, muy fáciles de aplicar. De hecho, la mayoría de estos consejos no son más que tendencias naturales que sólo necesitan ser acentuadas.

Paso 1:

Mantén una relación lo más inestable posible con tus proveedores. ¡Cambia de proveedor para cada pedido! No conviene que conozcan los secretos de tu empresa ni que se familiaricen con vuestros productos, procesos o formas de hacer. ¿De qué les sirve eso? NI se te ocurra mantener una relación estable con uno o dos proveedores de traducción.

Paso 2:

No comuniques nunca tus preferencias. A los traductores les encanta ser adivinos. Si el lema de tu empresa se deja siempre en inglés, no se lo digas. A ellos les encanta acertar en estas cosas. Eso sí, si no aciertan, tendrás que cambiarlo veinte veces en el texto recibido. Pero, aunque exista este riesgo, no comuniques nunca aquellos aspectos que sólo conoces tú, tu sector o tu empresa.

Paso 3:

¿Por qué tienes que darle al traductor todo el trabajo hecho? No compartas nunca tus activos de información. El proveedor sólo lo pide los glosarios por ahorrarse trabajo, nunca para acercarse a la terminología o estilo propios de tu empresa. ¡Que se lo curre! Y si no acierta, que mejore sus habilidades adivinatorias. Los documentos de referencia sólo lo confunden.

Paso 4:

No transmitas las correcciones o modificaciones que haces en los textos que recibes. Tampoco las observaciones que te hacen llegar desde las delegaciones internacionales. Si has sido estricto en el paso 1, el actual ya no resultará necesario. Pero si no lo has sido y has creado algún ligero vínculo con un proveedor de traducciones, esta es tu última oportunidad para que no aprenda. Por otra parte, es muy improbable que esas expresiones vuelvan a repetirse en un futuro y, además, los traductores podrían enfadarse si se les dice que están equivocados. O peor incluso, si tienes que justificar una preferencia personal. Y enfadándolos tampoco conseguirás sacártelos de encima: seguirán queriendo ser tus proveedores.

Paso 5:

Y por último, ¡no negocies nunca jamás! Si te has saltado por completo el paso 1 y un día no tienes presupuesto para un pedido, no se lo digas a tu proveedor de traducciones y encárgaselo a otro. Ese día apreciarás el valor de estos consejos. Si has aplicado correctamente los pasos 2, 3 y 4, la empresa de traducción no habrá podido acumular información ni feedback, te resultará muy sencillo cambiar de proveedor y no notarás el cambio. La diferencia en nivel de calidad será inapreciable. Es decir, será siendo igual de mal o habrá empeorado. ¡Fantástico!

Estoy seguro de que, si sigues escrupulosamente los anteriores consejos, la calidad de tus futuras traducciones empeorará significativamente y agradecerás el tiempo que hayas dedicado a leerlos. Para cualquier queja, quedo a tu disposición.

Angel Souto
Autor: Angel Souto
Empresario de la traducción en Barcelona y profesor universitario en la UPF. Experto ennavegar en un sector con vientos muy cambiantes. Con un ánimo descriptivo e irónico, incita a la reflexión y desentraña las claves de un sector muchas veces ignorado o simplificado en exceso.