¿Sigue siendo necesario un profesional de la traducción cuando ya existe la ventana de la derecha de Google Translator?

Varias universidades americanas están empezando a preguntarse si recomendar a todos los estudiantes de traducción que dirijan sus esfuerzos hacia otras disciplinas.

A continuación exponemos los resultados de estos estudios preliminares.

El sector de los servicios de traducción y localización no puede ignorar por más tiempo las tendencias del actual entorno tecnológico, que conduce a ajustes inaplazables. Si nos detenemos, por ejemplo, en el sector de la aviación comercial, observamos que ciertas empresas low cost han conseguido mejorar sus márgenes incluso abaratando sus billetes. Para ello, ha bastado con sustituir al comandante de vuelo por un piloto automático mejorado en todas las operaciones, incluso el despegue y el aterrizaje. De igual modo, en la cirugía refractiva las máquinas robotizadas realizan intervenciones automáticas sobre la córnea sin presencia humana. En ambos casos, la calidad queda garantizada por una verificación constante de la satisfacción de los usuarios que hayan sobrevivido a ambos procesos.

Como no puede ser de otro modo, el párrafo anterior es una broma. Abstente, por favor, de usarlo como una referencia para apoyar la eliminación del comandante en la cabina del avión o nuestros desplazamientos serán mucho menos tranquilos. Y pide que siempre esté presente un oftalmólogo en tu operación de miopía. Por tu seguridad.

Sin embargo, reflexiona un instante. Nadie en su sano juicio seguiría en su asiento si oyese por la megafonía del avión “Buenas tardes, les habla Dell456J, piloto automático de la aeronave” o, si al entrar en el quirófano, una amable caja metálica le comunicase desde una pantalla led con una amplia sonrisa “Señora Jiménez, esos bellos ojos mañana ya no serán miopes”. Estos dispositivos ayudan, pero no tienen el control. ¿Por qué, entonces, nos fiamos de herramientas tecnológicas que hacen una traducción automática sin supervisión humana? La respuesta es obvia: porque las consecuencias no son las mismas …

¿o sí?
Es imposible, me dirás. ¿Cómo puedes comparar un accidente de aviación con un accidente de traducción? Por supuesto, no son comparables, las repercusiones son distintas y por eso la traducción automática sin supervisión humana se ha expandido tanto. Sin embargo, sí que hay ciertas repercusiones.

Es famoso el caso del trabajador polaco en el Reino Unido que tuvo un accidente debido al uso de Google Translator para traducir el manual de seguridad de su máquina.

Y sin entrar en los daños a las personas, que son afortunadamente muy infrecuentes, el primer riesgo que tiene la traducción automática desatendida o no supervisada es provocar un daño para nuestro producto o nuestra marca.

Podrías pensar que un hablante nativo del idioma de destino, en este caso del español, habría evitado la palabra malsonante y el efecto jocoso del texto. Sin duda, habría sabido dar con la palabra que conviene eliminar del texto del nombre del producto, tras YUPL. Sin embargo, si quieres una versión en español que reproduzca el sentido original y, además, seleccione unos términos que sean los más reconocidos en el sector, deberás recurrir a alguien que conozca a la perfección el idioma de destino y el idioma de llegada, y cuente, además, con las herramientas tecnológicas que permitan hacerlo con eficiencia. Ese perfil lo cubre un traductor profesional y, por ahora, es insustituible si el texto de llegada ha de mantener un nivel de calidad aceptable.

El coste del servicio admite flexibilidad. El nivel de supervisión puede ajustarse para que la inversión sea estrictamente la que el cliente necesita. Puedes consultar nuestro post Traducción posteditada – Empresas que concursan.

Conclusión: el traductor humano no es una especie en extinción. Pero su cometido cambia. Lo veremos en otra entrada de nuestro blog.

Angel Souto

Empresario de la traducción en Barcelona y profesor universitario en la UPF. Experto ennavegar en un sector con vientos muy cambiantes. Con un ánimo descriptivo e irónico, incita a la reflexión y desentraña las claves de un sector muchas veces ignorado o simplificado en exceso.